Historia del té, muy resumida claro. No se tiene muy claro el año exacto cuando en Oriente empezaron a usar el té como bebida. Pero si que hay escritos sobre el 800, del poeta chino Lu Yu, donde se describe con extrema elegancia el servicio del té. Lo que si tenemos claro es que a Europa, en concreto Holanda, el té llega por primera vez en 1610 desde China, casi 600 años después de que los chinos empezasen a comercializar el té a los países vecinos de Asia. El té, sin embargo, también se planta de forma histórica en Japón y en la India. En los dos casos se describe que sus primeras plantaciones se debieron a la vuelta de monjes budistas de china. En el caso de Japón además la historia es muy curiosa, porque mezclan el mito con el surgimiento del té en Japón. El monje budista Bodhi Dharma fue en viaje a tierras lejanas para predicar el budismo y prometió que jamás dormiría durante la peregrinación. Un día cuando el sueño ya no le podía, luchó contra él pero al final no pudo y se rindió al sueño. Al despertar no pudo con la desesperación de haberse dormido y se arrancó los parpados y los tiro. Al cabo de un tiempo volvió y vio que había dos plantas y al comer las hojas comprobó que producían insomnio. Recogió semillas de aquella planta y los esparció por todos los lugares por donde pasó. El té desde entonces ha servido como causante de guerras, como propulsor de debates en torno a sus efectos en la salud, y fuertes controversias en torno a su comercialización y el monopolio que ejerció china durante mucho tiempo. Y vosotros diréis, ¿por qué nos hablan del té en un blog de Santa Teresa? Pues porque en nuestros centros Gastronómicos se venden diferentes clases de té, a cada cual mejor y que nos dará mucho para hablar sobre ellas. Foto | rprthp