El caviar seguramente sea el Rey de todos los productos gourmet. Al caviar le rodea una cultura gastronómica llena de lujos, exquisiteces, y rituales muy marcados que indican desde cómo comerlo, con qué comerlo y casi con quién comerlo. Pero hoy os quería hablar de un ingrediente gourmet que se ha puesto de moda ya desde hace algún tiempo. La huevas de caracol o más conocidas como caviar blanco. A este caviar blanco también se le conoce como Perlas de Afrodita, así seguro que da más gusto comérselo. Esto es por qué parece que tiene algo que ver con algún poder afrodisiaco que tienen las huevas del caracol. Su precio es casi de escándalo, aunque no me extraña nada. Si os digo que cuesta 1.600 euros el kilo algunos pensareis que está muy bien pagado puesto que obtener huevas de caracol y es muy complicado además de que se rodea de una liturgia un tanto geek. Se les pone música clásica, cada caracol pone entre 80 y 150 huevas y hacen falta unos 300 caracoles para conseguir un kilo. ¿No está mal, verdad? De tamaño son muy parecidas a las huevas de salmón. Así que no penséis en que en boca sean iguales que el caviar 000 o similares. El sabor si es parecido puesto que se conservan en salmuera y de aroma en boca da sensación a campo. Lejos de aquel sabor de mar del caviar. Para acompañar las huevas de caracol lo mejor es de marisco, crustáceos, aceite de oliva, parmesano, especias de campo y monte como el tomillo, orégano, etc.