manjar-de-diosesDice la Historia que la fruta de la discordia entre Adán y Eva fue la manzana prohibida; sin embargo, es posible que dicha “manzana” fuera un membrillo (manzana dorada), si aceptamos que el Edén estaba situado en Mesopotamia, lugar muy propicio para el desarrollo del membrillero. Ya en la antigua Grecia, los membrillos o manzanas de Cydonia eran ofrecidos como símbolo de pasión a la Diosa del amor y de la fertilidad, Afrodita. Plutarco cuenta que las novias griegas mordían un membrillo para perfumar su beso antes de entrar en la cámara nupcial. Los romanos, que representaban a la diosa Venus con un membrillo en su mano derecha, continuaron con la tradición del poder afrodisiaco del membrillo, siendo habitual dar de comer a los recién casados un pedazo de éste, como símbolo de suerte y fecundidad. En Pompeya existían mosaicos y pinturas donde el membrillo normalmente aparecía representado en las garras de un oso. Su consumo destacó también durante la Edad Media, en los grandes banquetes que organizaban los monarcas y aristócratas, que consideraban el membrillo un manjar exquisito para sus paladares. En la cultura árabe utilizaban el membrillo como medicina natural y, hasta hace no mucho tiempo, la fragancia de los membrillos inundaba los armarios y las arcas donde se guardaban las mejores telas.