¿Conocéis el postre de moda? Hoy os presentamos en esta elaboración "Mochis japoneses rellenos de Membrillo Santa Teresa". El mochi es un pastel de arroz japonés hecho de mochigome, un pequeño grano japonés de arroz glutinoso. Aunque se come durante todo el año, el mochi es un alimento tradicional del año nuevo en Japón y se consume más comúnmente durante esa temporada. 

Ingredientes:

Para los mochis (6-10 ud):

  • 250 gr de harina de arroz glutinoso
  • 100 gr de azúcar
  • 300 ml de agua fría
  • Maizena (para espolvorear mientras se amasa)

Para el relleno:

  • 250 gr. de queso crema
  • 250 gr. de Membrillo Santa Teresa
  • 200 gr. de nueces
  • Una pizca de sal

Elaboración:

En un recipiente mezclamos la harina de arroz glutinoso y el azúcar.

Mezcla enérgicamente, añadiendo el agua lentamente, hasta que no queden grumos y la mezcla quede un poco pegajosa y elástica.

Forramos con un paño húmedo un cuenco de bambú para cocer al vapor, vertemos la masa en su interior y tapamos. Situa el cuenco sobre una cacerola del mismo diámetro, llena de agua hirviendo. Dejar cocer unos 20-25 minutos hasta que la masa adquiera una textura mate de aspecto más sólido y pastoso.

Retira del fuego y deja enfriar la masa hasta que esté templada (mínimo 45 min).

La amasamos manualmente, o con la ayuda de un trapo húmedo limpio o de una espátula rígida. Como truco, se puede añadir hasta un 10% más de azúcar para que los mochis duren más tiempo.

Espolvoreamos Maizena sobre la encimera (o dentro de una bandeja de horno). Usaremos esta superficie para verter la masa y embadurnarla con harina para que sea manipulable y no se pegue a las manos.

Con esta receta obtendremos el típico mochi blanco pero podremos hacerlos de los colores que queramos añadiendo colorantes de pastelería.

Para rellenar el mochi:

Haremos una masa con todos los ingredientes del relleno. A continuación, estiramos la masa ligeramente y la cortamos en porciones pequeñas (tamaño albóndiga) con la ayuda de una espátula rígida.

Aplana cada pelota en la palma de la mano, estirando con cuidado para formar un disco.

Colocar el relleno en el centro y, mediante pequeñas rotaciones en la palma de la mano, poco a poco ir cerramos los laterales de la pasta de arroz sobre el relleno, a modo de capullo de flor, hasta que tengamos la bola perfectamente cerrada.

Para acabar de sellar la masa de arroz, basta con realizar pellizcos en las grietas para que se peguen y la superficie quede homogénea.