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En Santa Teresa elaboramos y comercializamos productos de alimentación de calidad y gran valor añadido.

En 1860 nace en la ciudad de Ávila La Dulce Avilesa, una pequeña confitería artesana que, con el tiempo, pasó a denominarse La Flor de Castilla. Este pequeño negocio familiar comenzó a fabricar y comercializar las auténticas y originales Yemas de Santa Teresa. La receta de este emblemático dulce se ha transmitido de forma idéntica de padres a hijos desde hace más de 150 años.

A finales de los años ochenta, la confitería pasó por un momento crítico en su gestión económica y patrimonial. Fue entonces cuando Julián Gil Navarro, actual presidente de Santa Teresa y amigo de la familia fundadora, decidió abandonar su actividad profesional implicándose personal y económicamente en el “rescate” de la centenaria compañía, reflotando al 100% el negocio.

Así, en 1989 la empresa tomó un nuevo rumbo que sentó las bases de la compañía en la que hoy nos hemos convertido. Para ello, el primer paso fue la ampliación de la gama de productos, incorporando carne de membrillo de alta calidad en nuestra oferta.

Esta primera apuesta, el Membrillo Santa Teresa, es hoy en día uno de nuestros productos más apreciados en todo el territorio nacional. Este éxito ha liderado la creación de una amplia variedad de productos como los gazpachos, cremas, huevo hilado, mermeladas, dulces y una variada línea de platos preparados.

En 2012, en Santa Teresa iniciamos nuestra apuesta por el crecimiento internacional. Actualmente, comercializamos nuestros productos en más de 20 países con Alemania, Reino Unido, Francia, Bélgica, USA y Japón, como principales destinos.